Las Hormigas
Capítulo 3
Hubo un día en
el que viajábamos, hubo un día en el que pensábamos llegar, hubo una vez,
también en la que decidimos callar.
Tenemos que guardar
silencio y seguir trabajando.
Hormigas saliendo de la
nariz, sus patillas generaban lo mismo comezón que un exasperante cosquilleo, eran cientos, quizás miles de ellos formando un largo Puente entre la fosa
nasal y la entrada al hormiguero cercano a la gran lila en el patio de ésa
construcción de principios del Siglo XX.
Un hombre tirado entre las ruinas. La
devastación similar a una zona bombardeada. Sirenas. Humo. Silencio.
Ese sueño tan recurrente
de las noches recientes de los casi tres años que he permanecido en la estación
espacial han comenzado a torturarme y más desde la última ocasión que logramos
establecer contacto con la torre de control en la Tierra.
El mayor Tom se ha quedado dormido. Hace tres días que se nos terminó el alimento y sólo queda poca agua y oxígeno, tal vez para un par de semanas.
El mundo como lo conocíamos, dejó de existir hace unas horas. Hemos visto el hongo alzarse en cientos de puntos de manera instantánea y devastadora.
El mayor Tom se ha quedado dormido. Hace tres días que se nos terminó el alimento y sólo queda poca agua y oxígeno, tal vez para un par de semanas.
El mundo como lo conocíamos, dejó de existir hace unas horas. Hemos visto el hongo alzarse en cientos de puntos de manera instantánea y devastadora.
Tonalidades azules, rojas,
amarillas, naranjas en el cielo del mundo. Vórtices de fabulosa coloración
anuncian la llegada del apocalipsis que desde acá nos da una tan bella como
horrorífica imagen de la autodestrucción humana.
En mi memoria solo hay destellos y la desolación. Recuerdos de la vida terrestre. Mi familia y amigos, ahora tal vez sólo son cenizas. Desde acá se pueden observar los continentes y nos dejan intranquilos al ver cómo lugares que de noche se iluminaban, ahora sólo forman grandes columnas de humo, como si se tratara de cientos de pequeños volcanes en proceso de erupción.
Alguien apretó un botón por error.
En mi memoria solo hay destellos y la desolación. Recuerdos de la vida terrestre. Mi familia y amigos, ahora tal vez sólo son cenizas. Desde acá se pueden observar los continentes y nos dejan intranquilos al ver cómo lugares que de noche se iluminaban, ahora sólo forman grandes columnas de humo, como si se tratara de cientos de pequeños volcanes en proceso de erupción.
Alguien apretó un botón por error.
Cuando yo creí
que iba a pasar, el ser feliz, pensé en tocar el piano, en creer que soñar era
vivir, luego…
Hice una pausa,
abrí una puerta, y hubo un dónde, parar, escuché el cielo, decidí y el silencio
estuvo, más allá de lo que podía sostener... luego vino el mar… vi la alegría,
vi que todo estaba bien, era Navidad, otra ocasión como para no perdernos…
¿La felicidad
es reír? ¿La felicidad es sonreír? ¿Qué es la felicidad si no pueden sostener
mis rodillas la motivación?...
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