domingo, marzo 10, 2019

El último viaje del pirata 058




El autobús de la línea pirata "Turismo Tito's" que se volcó durante la tarde del lunes registrando pérdidas totales y lesiones en sus dos tripulantes, cuatro horas antes había dejado un viaje en el que incluso viajó gente de pie y sentada en los pasillo, carecía de toda medida de seguridad




MAURICIO RODRíGUEZ
TORREÓN, Coah.- Son las 8:30 de la noche y en la esquina que forman la calle Galeana y el boulevar Revolución, en la zona centro de Torreón, Coahuila, donde tiene su sede la agencia de camiones piratas "Unidos de la Comarca", una muchedumbre contrasta con lo desolado de las calles.
En esta ciudad coahuilense, donde los enfrentamientos entre grupos de la delincuencia organizada han ido en aumento y han cobrado la vida de cerca de 500 personas en lo que va del presente año, refleja sus estragos en el primer cuadro de la ciudad, donde además del abandono de comercios, los pocos que aún subsisten cierran antes de que caiga el sol, dando la apariencia de un pueblo fantasma.
Es en ese lugar, donde decenas de personas, familias principalmente,  se arremolinan algunos para despedirse, mientras otros se apuran para abordar un autobús Masa Premier, modelo 93, con número económico 58, color blanco que tiene pintado a sus costados "Turismo Tito's", una línea de autobuses que forma parte de la "agencia" de viajes especiales.
Para atender la demanda de viajantes en este verano, que es considerado la temporada alta, un par de mujeres atienden el local denominado "Unidos de la Comarca", donde desde las primeras horas de la mañana ofertan los viajes a un precio de 280 pesos por persona.
Como comprobante para el cliente, se entrega un boleto donde se escribe con puño y letra el nombre del viajante, el precio, la fecha y el asiento que le fue designado.
El problema para algunos pasajeros comienza justo antes de que arranque el autobús, ya que a minutos de abordar, se dan cuenta que el vehículo ya se encuentra ocupado en los 45 asientos que lo conforman.
A manera de justificación, la vendedora de boletos grita que "para eso deben llegar temprano" y "al que no le guste se puede bajar" invitándolos a ocupar lugares en el pasillo.
Y es que, además de las 45 personas que viajan sentadas en cada uno de los asientos, hay por lo menos otras 15 personas, principalmente niños y adolescentes que viajan acomodados en las piernas de sus padres o familiares.
Bajo la promesa del chofer de que en Gómez Palacio, Durango, ciudad que se encuentra a un lado de Torreón, habrán de bajarse varias personas, ocho pasajeros deciden continuar el viaje. Otros tres, sólo se bajan decepcionados de que al menos por esa noche no viajarán a Ciudad Juárez.
De las seis personas que han decidido continuar, cuatro viajan en la parte posterior, dos más, una mujer y un hombre se acomodan en la parte frontal junto al chofer y su copiloto.
La temperatura ambiente en el exterior es de 33 grados centígrados, pero dentro del autobús, que carece de clima artificial, la sensación termica es de al menos 37 grados.
Aunado a ello, se escuchan los llantos de niños que tal vez padeciendo el clima, son aleccionados por sus padres, mientras que mujeres de la tercera edad reclaman al chofer que avance para que entre un poco el aire y se quite el viciado ambiente donde a la mezcla de humores y secreciones humanas se suma la desesperación.
En Gómez Palacio bajan sólo dos personas, que resultaron empleados de la agencia de viajes y también viajaban de pie. El enojo y la desilusión se hace latente entre los que viajan de pie. Entre los demás pasajeros hay miradas de apoyo, de comprensión y tras recoger algunas bolsas del pasillo, los cuatro viajantes de en la parte trasera comienzan a acomodarse.
Al frente, la mujer se sienta en una hielera que le ha prestado el ayudante del chofer, en tanto, el hombre, de complexión robusta, trata de acomodarse en un carrete de cable que hace las veces de banco.
"Ya hace como 8 ó 10 años que no iba para Juárez, pero igual y ahorita nos la aventamos", comenta al chofer a su ayudante, al tiempo que le señala que tomará la carretera libre y no la autopista, para continuar su viaje.
Las malas condiciones de la rúa utilizada principalmente por camiones de doble remolque y de carga, a la par de una incipiente lluvia que se torna en aguacero y que deja al descubierto que los limpiavidrios frontales no sirven, obligan al chofer a tomar la decisión de ingresar a la autopista, una vez que llega a Jiménez, Chihuahua.
Algunos metros a la salida de este municipio, el chófer se encuentra con otro autobús perteneciente a su misma línea con el número económico 77 y que también viaja a Juárez, por lo que decide hacer un alto para cenar y permitir que la gente baje a comprar un refrigerio o utilizar el baño, ya que el autobús carece de sanitarios. Es casi la medianoche.
El ayudante del chofer aprovecha la pausa para utilizar el camarote que se encuentra en la parte baja del camión y descansar. Es en ese punto donde el hombre y la mujer que viajan sin asiento junto al conductor, deciden intercambiar lugares. Ella se recuesta en el pasillo, mientras que él ahora ocupa el lugar del copiloto, un asiento que carece de cinturón de seguridad y que se encuentra pegado a la puerta de acceso, la cual está vencida y tiene al menos 10 centímetros abierta y se tambalea mientras el autobus avanza.
"No se preocupe, no se va a salir" dice el chófer al pasajero que no se haya del todo convencido.
Según reveló el conductor, él y su compañero no han tenido descanso durante las tres semanas recientes, ya que realizan viajes que van de la Comarca Lagunera al sur del país.
"Nosotros no íbamos a ir a Juárez, pero nos salió un viaje de gente de Delicias que va a ir al sur del país para el lunes y quisimos aprovechar la vuelta, por eso nos trajimos este pasaje", comentó el camionero que aseguró tener 22 años de experiencia al volante.
En la autopista entre Jiménez y Chihuahua hay un tramo en reparación de aproximadamente 2 kilómetros. Pese a que existen señalamientos preventivos, el chofer avanzaba a más de 80 kilómetros por hora y de no ser por una maniobra fortuita, el camión se hubiera salido del camino.
Al frenar de manera estrepitosa, la mayoría de los pasajeros se despertó de un sobresalto y tras escuchar los reclamos de algunas personas que viajaban en la parte frontal, el conductor disminuyó la velocidad en el tramo habilitado por las autoridades.
En la ciudad de Chihuahua, el chofer, que mantuvo comunicación constante vía mensajes de texto y llamadas rápidas con el conductor de la unidad 77, anuncia una segunda parada, ya que la otra unidad se reventó de una de sus llantas traseras derechas.
La pausa, a las orillas de la capital del estado sirve para que algunos de los viajantes estiren las piernas y hagan sus necesidades fisiológicas, sin embargo, para esa hora, cerca de las 3 de la mañana, el frío del desierto comienza a sentirse y calar en la piel.
El resto del camino a Ciudad Juárez transcurre con relativa tranquilidad. A las 7 de la mañana toca hacer la penúltima escala: Es el punto de revisión militar PRECOS.
Allí, una fila de cientos de metros formada por vehículos de todo tipo se observa desde lo lejos. Al acomodarse, al automotor avanza de manera lenta, apenas centímetros en lapsos que van entre los 4 y los 10 minutos.
Tras una hora de espera, por fin es sometido a una revisión por parte del personal militar. Uno de los oficiales recorre la unidad desde el exterior apuntando al autobus con un detector molecular del tipo GT 200, en busca de armas y droga.
Otro de los uniformados aborda la unidad y realiza otra inspección. Tras responder una serie de preguntas el chofer continúa su marcha y casi una hora después ingresa a Ciudad Juárez.
Al entrar son tres las paradas que realiza antes de llegar a su destino final. La primera es en la Glorieta del Kilómetro 20, donde descienden cinco personas.
Metros adelante, en el inicio de la carretera a Casas Grandes, hay un punto de revisión especial implementado por las autoridades en busca de camiones piratas.
Tras mostrar parte de la documentación que era verificada por el personal de gobierno, el nerviosismo de los trabajadores del volante era visible, sin embargo, minutos después, después de platicar en la parte posterior del autobús, los choferes retomaron su rumbo final, con destino a la zona centro de Juárez.
"¿Alguien sabe pa' dónde queda el monumento? ¿Voy bien?". preguntó el conductor de la unidad 85, mientras a coro se escuchó un 'sí' y uno de los pasajeros le indicó la manera de llegar al final del trayecto.
Son las 9:30 de la mañana, trece horas de un recorrido que a ratos se antojaba imposible la odisea tiene su culminación en un estacionamiento público en la calle Manuel Bernal, donde los pasajeros bajan taciturnos, agradeciendo al cielo por llegar a la frontera,  sitio en el que hay varias paredes donde se anuncian con rótulos los viajes especiales con salidas directas diariamente, cómodas y seguras, a distintos puntos de la república.

A manera de epílogo
A la 1:30 de la tarde, cuatro horas después de haber dejado a su pasaje en Ciudad Juárez, en su camino de regreso, la unidad 058 sufrió una volcadura en la cual resultaron lesionados el chofer y su copiloto.
La unidad, que viajaba sin pasajeros registró pérdidas totales.
El accidente ocurrió cerca de la 1:30 de la tarde a la altura del kilómetro 131, cerca del poblado de el Sueco y según el reporte dado a conocer por la Policía Federal el accidente pudo haber sido provocado por una ráfaga de viento superior a los 80 kilómetros por hora.




El mariachi que llegó para quedarse

Por Mauricio Rodríguez | Publicado originalmente en Periódico Norte el 2 agosto, 2015


En la oscuridad de la noche, tan negra como el traje de mariachi que porta, Onésimo Martínez Cruz, atraviesa las calles sigiloso y en su transitar, la música va por dentro, mientras callada viaja en su espalda su fiel compañera, una guitarra de madera, que le cubre la retaguardia.
Antes de cruzar la avenida, observa para ambos lados de la vía, su precaución no es para menos, tras un accidente automovilístico sufrido hace tres años en compañía del grupo de mariachis con el que participaba, Onésimo perdió la movilidad en sus piernas y desde entonces anda en silla de ruedas.
“Dicen que un gato tiene siete vidas, pero yo he librado la muerte más de nueve veces”, afirma este hombre originario nacido en 1957 en el pueblo de San Pablo Degorexte, Oaxaca mientras en su rostro una amplia sonrisa se despliega sincera.
Onésimo musita algunas versos románticos, mientras los pocos peatones que aún deambulan por el cruce de la avenida 16 de Septiembre y la calle Ramón Corona.
Algunos le observan de soslayo, para ellos tararea melodías y sonríe, son las canciones que entre la luz de neón y el aroma a tabaco y licor habrá de interpretar en esta velada.

“Una piedra en el camino, me enseñó que mi destino, era rodar y rodar…”

A Ciudad Juárez llegó hace 20 años, después de trabajar como cocinero en la mina La Caridad, en Nacozari, Sonora, a dónde acudió, como muchos, en busca de un mejor futuro para él y su familia.
“De san Pedro me fui a trabajar a México, allá trabajé tres años y a los 19 regresé a mi pueblo, en 1976 y ese mismo día me fui con mi tío Erasmo que estaba de visita, a Nacozari, yo quería conocer una mina”, comentó.
Ahí vivió casi 20 años e hizo el suficiente dinero para comprar un terreno en el que construyó un jacalito y donde recibió la visita de su padre quien le comunicaba que su madre estaba muy enferma y le pedía verlo antes de morir.
“Yo le dije a mi papá: aquí tengo vida, aquí hay vida, trabajo, tengo seguro, mire padre, mejor vaya usted al pueblo y tráigame a mi mamá y a mis hermanos”, recordó.
Tras convencer a su padre de que pagaría el pasaje de toda la familia, al mes siguiente, llegaron todos y aquella mujer moribunda, le dijo que ya se sentía conforme y podía morir en cualquier momento.
“Su ánimo no era bueno, pero con base a cariño y cuidados mi madre logró vivir hasta el pasado mes de mayo”, reveló.
En tierra sonorense se enamoró de una joven, Angélica, con la que tuvo un hijo, Manuel, pero al ser ella menor de edad, su relación fracasó y se separaron a los meses de haber nacido su primogénito, el cual quedó bajo el cuidado de su abuela paterna.
Al volver su familia a San Pedro, Onésimo fue invitado por su hermano a visitar Juárez, en 1995 y fue aquí donde conoció a su segunda esposa, Catalina, de quien se separó hace cinco años, pero con quien procreó otros dos varones y tres niñas.
Desde su accidente automovilístico, Onésimo ha sido operado tres ocasiones, pero dice que ya no puede volver a caminar debido a la edad, la diabetes, la falta de solidificación de sus huesos y la carencia de recursos económicos para consultar algún especialista.
“No sé si con algún implemento ortopédico pudiera volver a ponerme de pie, eso cuesta mucho dinero amigo”, mencionó.
Cuando tenía seis años una burra lo pataleó hasta quebrarlo y dejarlo inconsciente.
El accidente con sus compañeros mariachis le volvió a quebrar y lo dejó en silla de ruedas y ya en ella, lo han atropellado en un par de ocasiones cuando ha salido a trabajar de bar en bar.
“Muchos me dicen que prótesis y no se qué, pero yo no ambiciono tanto, simplemente estoy vivo, estoy arriba de la silla, si no se pudo con las operaciones, ni modo, yo soy feliz, yo no me agüito andar aquí”, afirmó el músico que se le puede encontrar lo mismo por las mañanas que a altas horas de la noche, en el primer cuadro de la ciudad.

Nace una estrella

Con su inseparable la guitarra tras de él, Onésimo se mueve en la silla para alcanzarla y acariciarla, mientras algunos arpegios suenan entre las mesas y va preguntando a los parroquianos qué melodía gustan escuchar.
Después de hacer la ronda, es contratado por un grupo de jóvenes con quienes interpreta lo mismo una canción ranchera, que un bolero o un tango, ya que su repertorio supera las 450 canciones.
Su voz es potente, pero dulce y sus interpretaciones visten de un color especial la atmósfera donde los trasnochados lloran sus penas y brindan por sus hazañas del día.
“Yo aprendí a tocar desde niño, canto desde que empecé a hablar”, asegura, mientras sus manos devuelven a su acompañante a la parte posterior de la silla.
“A los 11 años me fui a escondidas a la XEOA de Oaxaca a un concurso en el programa “Qué norteña tan cotorra”, le platiqué a mi primo Trini quien me llevó bajo la condición de que le pidiera permiso a mis papás, cosa que no hice”, recordó entre carcajadas.
Así, un lunes a las 10 am, su pariente lo llevó a las puertas de la estación, donde los vigilantes entre intrigados y burlones le permitieron el paso al estudio.
 “Yo era un indito de huaraches, así, de pueblo, todos me veían como bicho raro
¿Que andas haciendo aquí niño?, ¡Aquí no se dan limosna!, vengo a cantar, les dije a todos”, comentó.
Después de aceptarlo y formarse para dar sus datos, los organizadores le indicaron colocarse donde estaban los aspirantes a cantar.
“Para mi suerte me tocó el número tres. Pasó, hasta me acuerdo de los nombres, pasó Domingo, cuando empezó a cantar, el muchacho andaba en otro tono y la gente empezó a gritar que lo bajaran” dijo.
“Luego siguió Gloria, que tenía una voz hermosísima, pero en el segundo verso, la canción se le olvidó y la abuchearon también”, añadió
Con la adrenalina contenida y soportando los comentarios burlones del locutor, Onésimo recibió la rechifla del público que pedía que lo sacaran del escenario.
“La gente gritaba bájenlo, y les respondí, que griten eso después de que me oigan, que griten lo que quieran pero primero que me escuchen” dijo.
Fue así que sonaron los primeros acordes de “Llorando a mares” que era una de las favoritas de su padre. Al terminar de interpretarla, Onésimo recibió una ovación de pie y calificó entre los 27 finalistas del concurso.
Al llegar a casa y revelarle a su padre lo acontecido, el hombre sólo le respondió entre emocionado y molesto “a la otra voy a ir contigo”.
“En total, fueron siete presentaciones y de esas sacaron los primeros lugares fui el primer lugar, me dieron una plancha, 25 pesos y mi diploma” señaló al esbozar una sonrisa.

En Juárez, la vida sigue
Sin embargo, el destino le tenía otro camino y fue así que la necesidad le obligó a trabajar en distintos oficios, hasta llegar a Juárez, donde junto a su hermano Trini que tenía un restaurante, comenzó de nuevo su vida.
“A veces tocaba en los descansos y fue ahí donde llegaba un trío y una ocasión que les faltaba un músico me invitaron y así comencé a recorrer las calles, hasta que me hice mariachi y empecé  y así sigo, desde el 2001 a la fecha”, manifestó.
La falta de movilidad de sus piernas no ha sido impedimento para Onésimo para salir adelante, por eso se sorprende cuando observa entre las barras a gente que se queja de su condición, pudiendo dar un extra de sí.
“Era mi destino dedicarme a la música, así lo decidió la vida, ya lo demás es andar…”, concluyó.


lunes, julio 30, 2018

Bosquejo del hombre 16


El 16: El hombre detrás del Bar 15

Bar El 15
Cuando un hombre como Jesús Escobedo Rangel camina por la avenida Juárez, su andar no pasa inadvertido, ee inmediato, los claxones empiezan alegres a sonar,
“Yo me quedé qué pedo, los pitidos no dejaban de sonar, creo que soy más famoso que el presidente”, dice y no puede dejar de soltar la carcajada alegre que permite a los convocados en la barra del bar 15 celebrar la anécdota y olvidar por un instante, la vida afuera del lugar.
Y es que con Chuy se puede hablar de lo que sea, aporta sus teorías sobre la gastronomía mexicana y sus bondades para la cruda del borracho habitual. Sostiene que gracias a la tortilla -al maíz, específicamente-, utilizándolo en un atole, una mezcla de agua con el grano molido, se pueden apaciguar los estragos de una resaca.
“Le cubre las paredes, porque el alcohol, en la cruda, le quita la babacita, que está en el intestino, lo deja limpio la pinche cruda, pero el atolito haga de cuenta que le enjarra, le bondea”, asegura.
Cada vez que da un consejo, después de la carcajada, habitual, en sus charlas, Chuy ve directamente a los ojos y con el dedo índice de su mano derecha, se apunta a la sien del mismo lado, como diciéndole “piénsele” a su interlocutor.
 “En las crudas yo me agarro un pinche jarrote de barro y luego compró nopalitos, chile colorado, un huevo en torta y adiós cruda… es más hasta surra y surra bonito”, agrega.

Escobedo Rangel hoy tiene 72 años, pero su travesía por la bohemia juarense dio inicioa  los a los 16, en el año de 1963, empezó en el ambiente de los bares y restaurantes, como lavaplatos en el establecimiento “Centro Taurino”, ubicado a pocos metros de la plaza de toros “Alberto Balderas”.
En un cajón a la extrema izquierda de don Jesús se encuentran una serie de documentos que van desde un paquete de recortes periodísticos y fotografías, hasta folletos de ofertas y programas de espectáculos que albergarían los distintos centros nocturnos, cabarets y casinos de la época de bonanza de la avenida Juárez, entre ellos, La Cucaracha, el Follies, entre otros.
Al verlos, don Chuy los presume orgulloso, no sin antes sentenciar: “Chingao, nomás de verlos hasta me dan ganas de llorar”.
Y no miente, sus ojos se llenan de lágrimas, pero como buen macho que es, de ésos bragados de antaño, traga en seco y no permite que ni una lágrima ruede por su rostro.
“Oiga es que no chingue, espérese, son 50 años detrás de una barra y verlos así de peladas, ¡Uff!”, agrega.
El oficio de bartender o cantinero, no es sencillo, don Chuy dice que hay que tener paciencia y siempre estar dispuesto a escuchar todo tipo de historias, su oficio una especie de mezcla entre el psicólogo y el sacerdote.
“No pero mire, qué chingaos, esas son profesiones en las que la vida se puede salvar, acá uno más bien está… ¡Como torero!”, refiere y suelta una carcajada.

Asegura que los creadores del burrito en Ciudad Juárez son César, Mario y Hugo Leyva, ellos lo trajeron al Centro Taurino, originalmente eran de carne asada y chillie bean.

“La atención y la plática es lo que hago yo, yo emborraché a González Soto, emborraché a Nacho Duarte, tío de este gobernador, sí señor, que era recaudador de Rentas, pura gente de política”, comentó.





EL POETA DE LAS LETRAS VIVAS


EL POETA DE LAS LETRAS VIVAS

Entrevista a Jerome Rothenberg, por Mauricio Rodríguez
10-09-2011


El extraño hombre angloparlante de avanzada edad camina a paso lento acompañado de su esposa y se introducen en un aula de eventos múltiples de la escuela Universidad Americana del Noreste. Allí, decenas de estudiantes les observan primero con curiosidad y después con indiferencia.
Todos se encuentran reunidos para escuchar una de las mesas del Encuentro Internacional de Escritores en el que participan los mexicanos José Eugenio Sánchez, Myriam Moscona y el luxemburgués Pierre Joris.
Sonriente, reflexivo, siempre escuchando no sólo a los lectores, sino observando con avidez las reacciones del público, el extraño hombre anglo aplaude y en sus ojos hay la viveza de un chiquillo que se divierte en el parque: es Jerome Rothenberg.
El escritor, nacido en 1931 y originario de Estados Unidos, visitó durante tres días Ciudad Juárez para participar en el Encuentro Internacional de Escritores “Literatura en El Bravo”, donde además obtendría la Medalla al Mérito Literario, dentro de las actividades del VII Festival Internacional Chihuahua.
De regreso al hotel sede del encuentro, Rothenberg es acompañado por su esposa Diane y por el poeta y entrañable amigo, Pierre Joris.
Al llegar a su habitación, Jerome bromea sobre la posibilidad de hacer la entrevista en la alcoba al estilo de John Lennon y Yoko Ono cuando hicieron “En la cama por la paz”.
Para Rothenberg estar en Juárez va más allá del reconocimiento que se le hace en esta ocasión por su trayectoria en el quehacer artístico: es una forma de hermanarse con la ciudadanía y la situación que padece.
“Me siento muy honrado de recibir la medalla y lamento completamente lo que está ocurriendo aquí y no sólo en esta ciudad”, dice mientras enciende un cigarrillo Seneca light.
Esta es la segunda ocasión que el creador de la etnopoesía visita esta frontera. Hace seis años, en noviembre de 2005, realizó una presentación en el desaparecido bar Beep boop, presentado por el escritor José Vicente Anaya.
Sin embargo, en ese entonces las circunstancias de Juárez eran distintas, los índices de violencia permanecían dentro de los límites “normales”.
Empero, fue esa circunstancia, la de acompañar en el dolor a los juarenses, la que motivó al escritor precursor de la corriente beatnik a regresar a suelo chihuahuense.
“Me sentí realmente conmovido y decidí venir a esta ciudad que ha sido tan golpeada por la violencia y llegar a encontrarme con escritores de otras partes del mundo y ver la participación de la gente, ha sido muy impresionante”, comentó.
La violencia de México, dice, aunque diferente no le es ajena a la que se vivió por décadas en Nueva York, donde los índices de criminalidad alcanzaron altos niveles.
Para el contemporáneo de escritores como Jack Kerouac, Gregory Corso y Allen Ginsberg, leer en México es una experiencia completamente distinta a leer en Estados Unidos, ya que –asegura- el peso de la palabra adquiere mayor dimensión.
En una mirada retrospectiva, Rothenberg considera que el movimiento beatnik le permitió a la generación de los cincuenta conocer a través de Howl, de Allen Ginsberg, y trabajos de otros contemporáneos, una manera distinta de concebir el arte.
“Nos abrieron los ojos indicando que todo era posible otra vez, replanteándonos, dándonos valor para tomar postura en una lucha por desarrollar la imaginación con miras a los mágicos sesentas, donde a la mitad de esa década vio a los poetas autoproclamarse como beats, o dadaístas o miembros de otras corrientes que crecían en la época”, mencionó.
Sin embargo, reconoce que en el país ese movimiento era tachado también por algunos sectores por su “holgazanería” o por simplemente no adecuarse al sistema del estilo de vida americano tradicional.
En este punto, Rothenberg reflexiona sobre la generación “nini”, como se le llama a los jóvenes mexicanos que no estudian ni trabajan, y que por las circunstancias de precariedad en las que viven algunos de ellos, han sido arrastrados para unirse a bandas del crimen organizado.
En este sentido, dice que si bien las circunstancias son distintas entre un país y otro, la necesidad de expresión entre los jóvenes sigue siendo similar en la búsqueda por nuevos caminos de conciencia social.
El escritor señala que entre las heridas aún sensibles de la Segunda Guerra Mundial y el terror a la era atómica, la generación beat promovió la autopublicación y por ende se generó una mayor difusión de los trabajos y obras de los artistas de la época, en un Estados Unidos que en ese entonces gozaba de una economía prospera, refirió.
“Vivíamos, si se me permite el término, una situación bipolar, en la que la exaltación y la depresión profunda invadían el sentimiento colectivo”, mencionó.
Fue ese sentir el que generó la movilización para que publicaciones independientes fuera difundidas en cafés, en espacios públicos no institucionales que eran utilizados para realizar lecturas y performances enfocados a la poesía a nuevos trabajos artísticos, dijo.
Para Rothenberg la figura de un poeta en los movimientos sociales recobra vida en México, a raíz de lo que ha observado en la Caravana por la Paz, que encabeza Javier Sicilia, donde el poder de la poesía y el arte pueden despertar sensibilidades en la gente.
“Cuando eso ocurrió nos encontrábamos en San Diego con el poeta Alberto Blanco, quien es amigo cercano de la familia”, dijo.
Al creador de libros como 25 caprichos a partir de Goya, traducido por Heriberto Yépez, cuya presentación se tiene programada para próximo martes 13 en el Palacio de Bellas Artes de la ciudad de México, en el centro y sur del continente americano la palabra poeta aún tiene un sentido de respeto y admiración.
“Al ser nombrado como poeta, en español cobra mucha más fuerza que decirlo en Estados Unidos, allá se ha vuelto de cierta manera cotidiano, sin embargo, aquí suena todavía como un referente del respeto al artista”, comentó.
Jerome Rothenberg lejos de ver el internet como una amenaza a la creatividad, considera que debe ser utilizada por las nuevas generaciones de manera correcta.
Considera que es una herramienta que no sólo permite la difusión internacional, sino que acerca a públicos inusitados, pero aclara, falta mucho aún para que el e-book sustituya al libro convencional.
“En internet encontramos formas de hacer poesía que no están a nuestro alcance en ocasiones, hablo de herramientas como Youtube en donde podemos encontrar lecturas sin necesidad de estar viajando”, afirmó.
Si bien internet impide la cercanía entre lector y escuchas, puede por otro lado generar una mayor interacción en cuanto a los comentarios sobre una obra, lo que no ocurre cuando se edita un libro y no hay un contacto inmediato sobre la reacción del impacto que el texto tuvo, añadió.
Una de las ventajas es que a través del video y la publicación en internet ésta se mantiene y puede ser vista en más de una ocasión, lo que no ocurría antes, por ejemplo en los perfomances, que algunos de ellos sólo quedaron en la memoria de quien tuvo oportunidad de apreciarlos, porque eran irrepetibles”, ejemplificó.
Desde hace algunos meses, diversos medios de comunicación en el orbe han manejado a Rothenberg como uno de los posibles candidatos a recibir el Premio Nobel de Literatura.
La postulación y más aún, ganarlo “es algo muy poco probable”, asegura, ya que no cree que el tipo de poesía que representa sea considerada para ser acreedora a la presea.
“Algunos de los grandes poetas del siglo pasado no fueron considerados para ganar el Premio Nobel, es más una plataforma donde el ganador habla de su posición en contra de la guerra, de la pobreza, el hambre, pero el premio está muy lejos de determinar si se trata un gran poeta quien lo recibe, está lejos, no tiene nada que ver con eso”, puntualizó.
Jerome Rothenberg cuenta con más de 60 libros publicados y aún continúa escribiendo. Dice no sabe cuándo va a parar, ni siquiera lo ha pensado como posibilidad, a él, el mundo entero le dice, gracias poeta.


*Agradecimiento especial al escritor juarense Jorge López Landó, quien ayudó en la traducción para la realización de esta entrevista.
publicado originalmente en 

Revista Proceso.



miércoles, abril 04, 2018

Lava la lava

En el pecho llevo el grano estrecho, cercano, ese que me apesta, el tiempo, como las manos que sudan al tocar el piano, como el nido donde cae el polvo de la primavera con el viento. Yo soy el vórtice, el silencio, el nuevo ritmo, eso que llaman la nada, lo que no existe.
“Y después de mí, el jazz se ejecutó al tercer día”. Y hoy me apellidan Blake, Poe, o los pocos que hablan de mi me dicen Mallarmé. Nadie tiene mi nombre y el sentido de mis letras late a la izquierda, aun cuando el corazón late a la derecha.
En el pecho cargo la herida, tan mía de llegar a no pertenecer. De ser un habitante, un consecuente de las madrugadas, de la quietud, de la brisa de los árboles.
Y luego todo se rompe.
Alguien hablará de mí en las bibliotecas como un perpetuador de cementerios, otro más dirá que extrañando el corazón me volví mecánico. Todos dirán que hoy solo, sólo soy letras.
Nadie me ve. Como tú. Como un volcán a punto de erupción.

Here we go again

Get ready.

jueves, agosto 13, 2015

El enigma de ser juarense

Hace tiempo que un pensamiento que se convierte en una especie de bala expansiva me viene rondando la cabeza, la idea de ser juarense.
A fechas recientes, derivado de la inestabilidad en materia de seguridad provocada por la violencia entre cárteles de droga, entre integrantes del crimen organizado y el gobierno, y por qué no decirlo, por corporaciones policíacas atentando contra ciudadanía, la ciudad estuvo agonizando en materia económica y social.
Afortunadamente, en meses recientes, el espíritu de los habitantes de Ciudad Juárez, enclavada en la frontera entre México y Estados Unidos, comunidad hermana de El Paso, Texas, ha dado muestras de vida.
La actividad en las calles es una clara muestra de ello, ya que se puede observar nuevamente a las familias, que en otros años temerosas preferían permanecer en casa, que salir a realizar las más mínimas actividades al aire libre. Y no era para menos, ya que una constante en las principales avenidas, primeramente y que después se extendió en toda la ciudad entre el 2007 y 2012, fue el sonido de ráfagas de metralleta, balazos de armas cortas y el consiguiente canto de las sirenas de patrullas, ambulancias y máquinas de bomberos.
Aunque no con la misma frecuencia, de cuando en cuando, las sirenas se dejan escuchar, provocando escalofríos, trayendo según se puede observar en los cruceros, el remanente de aquel estado de psicosis en el que estuvo inmersa esta tierra.
Hay nuevos bríos en el rostro de los sobrevivientes de una absurda guerra que se vivió por años y aunque todavía queda sortear nuevas batallas, ahora contra la crisis económica y la frágil seguridad, los que aquí viven, buscan entre los escombros, la manera de reconstruir la historia de esta tierra.
Poco a poco iré hablando de las distintas maneras en las que los habitantes retoman su vida en Ciudad Juárez, de cómo los nacidos en esta tierra evocan desde otros estados de la república y países su amor por un terruño que no conserva ya el rostro que ellos recuerdan.
Porque desafortunadamente, a diferencia de otras ciudades, en Juárez nunca se ha preocupado ninguna autoridad por preservar su arquitectura y los pocos edificios históricos que nos quedan, se encuentran en ruinas, abandonados, cayéndose y/o clausurados.
Aún así, entre los escombros, hay vida y de ella crecen nuevas flores, hay nuevas generaciones de habitantes que están aún en el proceso de crear una nueva identidad y de ellos, de nosotros dependerá, dar un paso atrás para retomar el infierno o bien, generar el cambio que merecemos como habitantes de esta ciudad tan llena de contrastes que en algún tiempo fue considerada la principal frontera del mundo, pero también la más violenta del planeta ¿con cuál nos habremos de despertar mañana? 



Tin Tán en la Plaza de Armas de Ciudad Juárez. (Foto: Zerk Maury)

miércoles, agosto 12, 2015

¡Qué trabajo eso de encontrar trabajo!

He sabido que llorar fortalece, que puede sanarlo casi todo, porque purifica el alma. Entiendo que esta posición en la que estoy, arrodillado ante la desesperanza de no conseguir un trabajo, me ha puesto más sensible que de costumbre.
Sin saber por qué aún, la mayor parte de este 2015 me he encontrado desempleado y por más que he intentado colocarme, poco ha sido el éxito: un trabajo temporal en campañas políticas, algunas colaboraciones periodísticas, han sido el sustento que más o menos me ha ayudado a sobrellevar el año, aunque siendo sincero, las semanas recientes, mi cartera está más sola que mi casa por las mañanas.
Un compañero de profesión, el Oso, a quien conocí durante el proceso electoral, anda en las mismas que yo, aunque de hecho, no quiero ni imaginarlo, la crisis le ha obligado a vender algunos de sus artículos más preciados, con tal de conseguir alguna entrada para apoyar en el hogar.
Cuando eres hombre y te acostumbra la sociedad a ser el principal sustento de la familia, encontrarte de repente, sin trabajo, invariablemente de que tu pareja te pueda apoyar sosteniendo la casa, la situación te arroja a un cuadro depresivo.
No es por tratarse de asumir ese mero machismo, eso queda relegado en ambos casos, sino porque somos personas acostumbradas a trabajar de manera profesional, a ganarse de manera honrada el sustento para nosotros y para nuestras familias y quedarse de repente así, sin empleo, es un golpe duro para cualquiera.
Al principio que me quedé sin trabajo, quería regresar de inmediato a los medios, a cualquiera, sin embargo, las oportunidades son escasas y en algunas ocasiones, uno es descartado por contar ya con una carrera y logros dentro de la misma y por la edad.
Es extraño, pero se prefiere hoy en día contratar a jóvenes estudiantes que no cuentan con la experiencia, pero que resultan atractivos a las empresas por el bajo costo que significan, aunque en muchas ocasiones, esto se ve reflejado en la cada vez más pobre propuesta editorial.
Con esto no quiero decir que los jóvenes no aporten al periodismo, al contrario, hay una nueva generación que para fortuna de la ciudad, está apareciendo y que en cualquier momento dará buenos resultados. Lo preocupante es la oferta salarial con la que están siendo contratados, sueldos de risa, que en comparativo con los que se ofrecen a un operador de maquiladora, son casi similares.
De ahí que las personas que ya tenemos más de 30 años, nos veamos distantes a encontrar una nueva oportunidad, ya que al tener familias y otro tipo de gastos, nuestra exigencia va a la par de las cuentas que tenemos que pagar.

Al igual que mi amigo el oso, espero una nueva oportunidad, es todo lo que puedo pedir y lo que necesito para sacar adelante a los míos.

By the way, les dejo una rolita del maestro Rockdrigo...

jueves, agosto 06, 2015

6 de agosto del 2015, Ciudad Juárez, Chihuahua, Mx.
Posicionamiento ante el asesinato del periodista Rubén Espinosa Becerril
Ante el homicidio del colega Rubén Espinosa Becerril, fotógrafo colaborador de las revistas Cuarto Oscuro y Proceso, de Nadia Vera Pérez, Yesenia Quiroz Alfaro, Olivia Alejandra Negreta y una mujer aún no identificada, cuyos cuerpos fueron localizados el pasado viernes en un departamento en la colonia Narvarte, en la Ciudad de México, los hombres y mujeres que conformamos el gremio periodista en Ciudad Juárez queremos hacer llegar a la comunidad, al pueblo de México, a los gobernantes en turno y a la comunidad internacional, nuestra posición:
1.- Repudiamos estos asesinatos porque es un hecho que lastima aún más a nuestro país, al no brindarse las garantías de seguridad que todo ciudadano honrado debe tener para el desempeño de sus funciones dentro de la sociedad.
2. - El homicidio de Rubén Espinosa Becerril se constituye como un claro ataque contra la Libertad de Expresión y tiene por objetivo amedrentar el trabajo periodístico cuyo fin, entre otras funciones, es indagar sobre la corrupción que prevalece en todos los ámbitos de gobierno.
3. Que en este más reciente caso en el que pierde la vida un periodista, como ha ocurrido en casos anteriores, como el de nuestros compañeros Armando Rodríguez y Luis Carlos Santiago, asesinados en 2008 y 2010 respectivamente, la impunidad prevale y los culpables permanecen libres.
Ante tales circunstancias, los aquí presentes, exigimos a los gobiernos federal, estatal y municipal:
1.- Una investigación en la que participen todas las fuerzas de seguridad disponibles dentro del aparato de gobierno hasta que se logre identificar y capturar a los autores materiales e intelectuales de estos crímenes.
2. Que se brinden las garantías necesarias para el buen desempeño de la labor periodística y que ello no implique el acoso, el ataque y crímenes como los antes mencionados.
3. Los periodistas de Ciudad Juárez sabemos lo que es trabajar con miedo, con el temor de que podemos dejar a nuestras familias desamparadas, sin embargo, tenemos clara conciencia de que nuestra función dentro de la sociedad es fundamental para alcanzar el Estado de Derecho y de paz que buscamos para nuestro país.
No se mata la verdad, matando periodistas. Ningún gobierno está por encima del pueblo. Ningún gobierno debe mantener sometido en el terror a sus habitantes. Exigimos resultados a la brevedad.
‪#‎JusticiaParaLxs5‬

miércoles, agosto 05, 2015

Un Día más...

Como mexicanos exigiendo que la muerte ya no exista, permitiendo que el narco se impregne en nuestras casas, en nuestras avenidas, que la política fallida nos indique la votación de la elección siguiente

martes, agosto 05, 2014

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FLUIR

El fuego sobre el fuego tiende a caer
-elevación en cuerpos alterados es la caída -
en la gravedad el corazón de cierto 
le evita entonces
cosmogonía
evitable eternidad
es este árbol negro que seduce mi alegría
siempre canta la sombra ácida
la sombra así da

juegue usted con la palabra
hable -dice hacía mi el espejo roto-
dígame más
si tiene palabra
evite la conversación

el dedo único perdido en laberintos
cada célula oscilante
horas mudas
todas danzan en mis yemas

II
llueve dentro de la calma siempre
llueve cierto aullido
hay lobos que van midiendo el olvido
una faz dentro del rostro
siempre atisba en las esquinas

es así como cada quien
en su camino el dolor sangra el destino

fuego como piel de la tarde
fuego noche como parpadeo final
fuego agua es aquí que el océano
más desierto con la respiración se deja
entre el tic-tac y el parpadeo

una imagen es una imagen menos
piedra sobre arena
agua que se seca maldita
resquicio a un paso del abismo

y entonces 
vamos a ver lo que no vemos
lo que se escapa de la vista
inerte en la sinergia
estático entre la niebla
nube cada pulsar del cielo
sé es nube de vez en cuando ciego

III 
al caer
lo que me atrae de la noche
no es quedarme solo
es solamente quedarme
he visto desde la distancia
todo mejor sin cambios
los ojos son lejanías
lechuzas, lechugas
una baraja incompleta
manos de seis dedos en un guante roto

este caballo no recorre las 100 yardas
se ahoga en el polvo de los muebles
en el anecdotario café de la abuela
mis días están cantados
como coplas de verbena popular
me sumerjo al mar del ruido
y me doy cuenta
que los ángeles decidieron callar
o quizás
el guardián de mi sueño se fue al chuco de compras
mientras las balas
fusilan mis ambigüedades
yo platico mis vacíos, solo soy un cohete
un ciempiés ágil que salió a caminar por esta barra
cuando el verano asomó por una de tus orejas

IV
Y es así que tengo que regresar a lo que es mío
a esta falsa capacidad de relatar las cosas
a negarme a la visión de que me vean,
estoy adentro y luzco fuera
pergamino que anuncia el sol o un llanto que se queda en el intento
el arco glorioso en letanía a la flecha que pretende la fuga
dixit
desde aquí se ve el mundo
hay alguien siempre preguntándose
en si mismo si habrá alguien en este hoy,
en el preciso instante,
si ese alguien así mismo corresponde
luego de que se rompe el espejo

V
Y luego 
es despejar el camino
desprenderse de las huellas
del andar, ser uno mismo, nada,
la sombra del otoño,
el ego imperfecto que rompe la hiedra,
antártico, lívido al primer intento,
corona que se prende de cada arrebato victorioso
del error más compulsivo
-digo qué es vivir mientras me muero-
veo los números que pasan, calles, horas, tiempos,
así la eternidad se olvida,
es arena, nada, cosmos, la desolación del entorno,
la entrega, un alud de lo que viene a la conciencia

y luego todo es líneas en blanco
el vacío de tus ojos estalla a lo lejos.
EJERCICIO DE BLUES

EL HOMBRE Y SU GUITARRA           Para Almitri Tzigane


Hay una mano en el fuego
en la nube hay un estruendo
en el camino el silencio es algo que se rompe,
el rayo
hay un juglar una deriva un paso a paso,
 el alba, el precipicio
hay un hijo enriquecido con el sueño,
 desprenderse es también…

hay un andar perpetuo por la línea incandescente de los días
hay una diestra:  es el hombre y su guitarra es el hombre y su guitarra
onda siniestra de entender la realidad que no se vive
es la verdad a través de la mentira,
es esta lira que no cesa de tocar

Interesting views of the same pages
The streets are a couple of dreams a friends of mine
What i´m trying to saying  is not all ashes, is the night
I´m still talkin’ about the sunshine, about fire

Descubro en el atardecer el ansia pura de tus pasos
y si el mundo olvida nuestros nombres
puedo verte así en cada sombra
este es el viento, la hoja que se desprende
llamará tu identidad,
este delirio encadenado entre mis dedos

Interesting views of the same pages
The streets are a couple of dreams a friends of mine
What i´m trying to saying  is not all ashes, is the night
I´m still talkin’ about the sunshine, about fire

Reconozco que de ti
algo se quedo entre mis desvelos
tu sonrisa, un perfil de la noche
el camino para llegar a casa cada madrugada.
He brindado  en casa por azar
para asir la recia edad, la dádiva en la luz azul
en el roce animal de lámina de azor tenue
sorprendida, la ágil luz azul se anida andina a la vialidad

Y vuelo
hay un momento que la tarde roba al mar
y entre nubes brama, escupe formas de la gloria
ángeles dispersos en el éter calmo
luchan por los últimos racimos de luz
conjugo aglomeraciones del silencio
olas provocadas por vehículos,
 en mi cara, el espíritu es fuera del mundo
mientras la boca de mi vida está seca
hay un árbol que siempre permanece en el otoño
viaja el aire con rumbo a este rostro
de mi parte no hay palabras que puedan deshacer lo que está escrito
Es el mar en mi garganta que inunda un amanecer de lágrima,
muchas escribirán sobre esta piel herida
del crepúsculo adorado de tu sombra
nadie sabrá
con las posibilidades de esta muerte, amor, atada

Interesting views of the same pages
The streets are a couple of dreams a friends of mine
What i´m trying to saying  is not all ashes, is the night
I´m still talkin’ about the sunshine, about fire


Te llevó, en la carne adentro, como el hombre y su guitarra van.

viernes, enero 31, 2014

Cuarta Causa

Salgo de la caja de madera, del tic tac interminable de los días
y el viento toca mis oídos y se escucha como un libro deshojándose
mientras la quietud de la calle contrasta con el movimiento de los árboles
en este sendero reconozco que caminar es buscar la paz a través de los pasos.

Desde este lado donde vago la noche es un arrebato del silencio
 el cielo despejado acecha como si el inverno lo hubiera abandonado
pero en realidad lo engaña porque golpea en mi cuerpo
y juega con el cabello creando laberintos y constelaciones.

Con el azul entredicho abro la voz a este momento
al descanso que permita observar el vértigo dentro del huracán,
como una nueva forma de lenguaje la idea de tu rostro da luz
dentro de este pensamiento,  ilumina a aquel que anhela observar la quietud.

Ávido de ti regreso por la calle sin eternidad ni nombre
ausente del amanecer he tenido por parte del insomnio esta nostalgia
detrás, el sueño me recorre escalofrío y despierto
al sentir tu mano cuando alcanza a tocarme con el cierzo.

Abro la puerta una vez más a la conciencia
nada más que este puño de polvo me acompaña
pero en la esquina dejé un canción que te nombra

como mi única heredera de la noche.