domingo, enero 04, 2009

De vuelta a la nave de los locos


La necesidad de regreso es permanente. Los años pasan pero las ansias se niegan a perder la oportunidad de reencontrar el camino, la verdad y la vida.
La contradicción del quizás, del voluntarioso afan para conseguir un mejor ser, es el miedo mismo de lograr los objetivos.
Quiero decir, la experiencia de estar en lugares no deseados o incluso en puntos donde nunca imaginamos, nos permite reconocer que en ocasiones hay quienes viven porque no tienen algo mejor que hacer; su existencia puede resumirse a la permanencia inútil y transitoria, en ocasiones invisible, entre los seres vivos y las cosas.
Ente1
“Los objetivos y las metas son verdaderas estúpideces que sólo incrementan el dolor cuando lo fortuito y la desgracia se interponen en el camino”- me dice una voz desde la banca contigua, del hombre que toma el sol y se alimenta mientras se desaparece con el viento. Trato de no escuchar más allá de lo que me pertenece en este momento.
Y si hablo de instantes, debo reconocer que no estoy solo y poco a poco he ido reconociendo las cosas que verdaderamente importan en la vida, sin que eso implique que me importen a mí, pero al menos, tengo la posibilidad de saborearlo, como el extraño dulce de la amargura que caracteriza mi forma de ser.
Estoy de vuelta en esta casa de los peregrinos y mis intenciones no son tan buenas pero tampoco tan malas. Aterrado, envuelto entre mil personajes de pesadillas, oculto más que a los demás, de mi mismo, sobrevivo.
Emigro entonces cada idea para observar el desencanto de los profesionales de la letra, de cada recepción armoniosa, de sus rostros que lucen fatigados en las calles, ora andantes con desgano, ora con atuendos paupérrimos recién sacados de la tintorería para burlar a los vigias del primer mundo - del Gran Emperrador-, porque se enferman aquí, porque prefieren cruzar los puentes y evitar así la muerte. Traspasar el umbral, mis hermanos, sólo es sobrevivir su propio engaño, su tercer mundo desangrado, el pecado capital del hijo prodigo que siempre vuelve a comer al hogar porque nunca será igual la sazón de la abuela Taquicardia que falleció en la Antártida antes de que se acabaran los milagros.
Por aquí el ayer ya no es el ayer, para pertenecer hay que sobrevivirse a sí mismo, es una batalla constante con el mañana, es quizás tragarse un poco el desencanto y regresar sin maletas para recorrer los caminos que nos permitan encontrar la verdadera hospitalidad.
(-El Regreso a la Aceituna. Obregón.)

sábado, diciembre 06, 2008

...ahora que el barco se hunde
y sólo tú puedes salvarme
y dudas de mis dudas
de mis ritos
de mis ruinas
entre siempre y jamás...

jueves, noviembre 27, 2008

Es a veces, es el otoño... let it fall



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Hay días que se presentan cuerpos celestes ante mis ojos. Segundos después la descarga de lo cotidiano me catapulta a la realidad y pendiente de los rostros, termino por alejarme de las masas.

Hay noches que se quedan ahí, en los tinteros del que escucha la calma, de este que soy que clama la paz y dispara con su palabra al primer movimiento. Pero no hay réplica.

Sólo tristezas, vasos, bocas, bacanales, nidos sin caricias, nadie para abrazar en este juego de percances inauditos.

Tensión entre las nubes, susurros de lluvia, animales de asfalto, calles que hablan por sí solas, entre los viejos mortales, no hay nadie que crea en los ángeles, sólo ríos vehiculares, plegarias al cielo, cientos de historias que van a ninguna parte.

Desde la ventana los observo, intento imaginar que vuelo y el permanecer en las alturas me estremece, pero vivo entre sueños, a veces desolados.

Y pienso en la gente que quiero y en su felicidad y no dejo de llorar algunas tardes como hoy, cuando el otoño provoca que crezcan las alas.

martes, noviembre 04, 2008

Día de fiesta



Hoy es un día de fiesta, independientemente de quién gane las elecciones en Estados Unidos, George W. Bush se va a la... (este espacio se llena con sus comentarios), mañana, cómo cambiamos al mundo depende de todos, ¡Renace el Mondo Ovarú!

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Andrés también lo celebrará, lo sé

miércoles, agosto 13, 2008

Y son de juaritos ese...


Muy chingona propuesta de esta banda nacida en la capital del burrito, donde las calles de l-a-cera-sangre siempre permiten el paso de sus hijos tan virtuosos como anónimos... chéquense esta propuesta... son los compas de Spiral..

martes, julio 29, 2008

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Nada del otro mundo, sólo un año más viejo, más gordo, con más responsabilidades, más familia, más gente a mi cargo en el trabajo, más desconocido en el mundillo literario, por qué no decirlo más feliz, más cabrón y ojete que nunca, más mentiroso, más real, más yo... más Zerk para rato.

lunes, julio 21, 2008

Esa extraña cosa llamada amor...



El amor se llama una calle sin nombre, una guitarra abandonada a la espalda de un cantante rondador de barras tristes, la calle en la que jamás los amantes se encontraron. Así el amor aparece entre los rostros que no conocen y siempre relacionan el dolor con los atardeceres pendientes, entre el alarido del amanercer y un sueño mas que se ha perdido. Es el amor el que encuentra la salida para desaparecer entre los ánimos, en las palabras, en las mismas mentiras que predicen la verdad.

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Porque de la mano lo lleva el destino a perderse, a encontrarse en la ceguera de los miedos, en la galleta de la suerte china, tan cochina como la apuesta para no ganar y seguir a la deriva: "Every person is the architect of his own fortune", díganle eso a Bruce Dickinson que se desgarra la garganta interpretando Sabbath bloody Sabbath con el amor que el demente le profesa al espejo roto.

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El amor es así, palurdo, flaco y hostil, es un puente placentero, el llegar a ninguna parte. Con él sólo podemos ver a través de la locura.
Donde quiera que vayamos o lo que hagamos, se valora por la esperanza de otros, por el amor ajeno, cualquiera es tan frágil y tan insignificante que no vive del amor mismo, sino del recuerdo o del olvido.
Estamos predispuestos a que se rompa el corazón, a no darnos cuenta, yo mismo creí que podía volar y no me di cuenta de que en el suelo no funcionan las alas. En el ruido que se hace en los árboles con el viento, en las mágicas chocolatinas de Jaime, en el silencio del mercado, en la misma tarde está la respuesta al enigma, ahí la encontré.
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El amor está en sus ojos y me veo en ella.
Todo el tiempo perdido valió la pena.

The dance its out there



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No puedo evitar en un teibol siempre que la veo...

miércoles, junio 18, 2008

¿Y la Música por Televisión apá?


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Prendo la televisión con la idea de encontrarme algún video que me permita relajarme después de un día más malo que el anterior.
Me viene a la mente que yo escuchaba la música que me gustaba en amplitud modulada. En aquellos días en Torreón no había casi estaciones radiofónicas que se dedicaran a programar artistas extranjeros.
La pobre oferta que existía en las estaciones de frecuencia modulada me obligaba a recurrir a unas grabadoras y aparatos modulares que mi padre había comprado en Ciudad Juárez y que tenían la característica especial de que, por la noche podían captar estaciones de Oklahoma.
Era entonces el tiempo de tener preparados los casetes y mantener la paciencia por largas horas, esperando el momento justo para soltar la pausa y comenzar la grabación.
Mi adolescencia, como la de muchos que por aquí tal vez lleguen a circular, fue muy distinta a la que viven los jóvenes de hoy.
El deseo de conseguir una canción y conservarla en una edición especial en el que la voz del conductor no interrumpiera la pieza era todo un reto, era casi un don divino tener el pulso para lograr una grabación completa.
En este afán desesperado fue que quizá muchos logramos apreciar en verdad la música, no había videos que interfirieran en el gusto por determinado género.
La ejecución de los instrumentos, el estilo interpretativo eran los principales argumentos para que uno terminara prendido de determinada agrupación.
Pero con el crecimiento de cadenas de televisión como MTV todo cambió. La posibilidad de ser un escucha se vio modificada y ahora el oyente se queda absortó ante la imagen.
Esta cadena tuvo su auge quizá en la década de los 90 cuando la música era reforzada por conceptos visuales en los que se apostaba a la creatividad, realizándose un sin fin de promocionales a manera de mini cortometrajes que cumplían su función de entretener en cada determinado segmento musical.
Si bien con la aparición del video musical se abrió una nueva posibilidad de creación, conforme avanzó la penetración de este concepto, se perdió gran parte del encanto.
La saturación de imágenes en la estación, provocó que los seguidores de grupos ahora tiendan más que a escuchar la música, a asimilar las ideas de consumo de quienes pretenden cantar y tocar algún tema, ya que la mayoría de los personajes que hoy se proyectan, no tienen ni la calidad ni el talento para aparecerse frente al espectador.
Para mala fortuna, a través de los ojos, los adolescentes de hoy escuchan qué comprar, cómo vestirse, que ademanes o lugares hay que visitar para ser socialmente aceptado.
Paradójicamente, ser antisocial se ha vuelto lo más sociablemente aceptado. Se acabaron los renegados del sistema. Se acabaron las aspiraciones y el derecho a la sorpresa ante lo cotidiano.
A cambio, tenemos una generación de jóvenes cuyo único ideal es alcanzar el estrellato con una canción monótona y repetitiva, vivir en una mansión rodeado de gente desconocida y sin mayor interés que la desaparición de su propia identidad.
La creatividad murió para dar paso al conformismo, pero que va, eso es lo que deja dinero, es lo que en verdad importa.
Como si fuera poco, me doy cuenta que MTV terminó hace un par de años con su concepto original de ser un escaparate para las bandas y después de mantener una barra de programación en la que se podía observar videos de manera continua, ahora son pocos los espacios que se dedican a la música.
En contraparte, la cadena que bien se pudiera mencionar como el Mc Donald´s del mercado audiovisual ahora tiene como plato fuerte para sus teleconsumidores, series de las llamadas realitys, en las que la única realidad es el engaño protagonizado por malos actores.
Lo que es peor, los mundos que plantea como ideales sólo pueden ser alcanzados por medio del desencanto y la falacia.
Después de algunos minutos de intentar en vano ver algo que realmente me interese en ese canal, no me queda más remedio que apagar el televisor y buscar en mi cajón de los recuerdos, mis viejas grabaciones.
MTV, nació con un tumor maligno en el cerebro y el doctor tiempo nada pudo hacer para salvarlo. Ha muerto.

sábado, mayo 31, 2008

A-Marla, you know...



Hay atardeceres en los que la memoria del ser querido se representa como el ocre que nos lleva de manera irremediable a la oscuridad, a la plenitud de una idea no concebida, a desamarrar los barcos y partir en la locura.
Hay salidas del camino que nos guían por la noche a encontrar el amor o el desencuentro, hay de vez en cuando un llamado a Dios para aclarar que la eternidad no nos significa un refugio.
Siempre de tí, de las horas perdidas del cansancio acumulado y las lágrimas que se postergaron entre los pasos de la muchedumbre, en el andar que me acobarda, en este avanzar en circulos, es el deseo de no haber estado junto a tí el tiempo suficiente, es la lontananza máldita de no sentir tus brazos y tu cobijo.
Dejo de mis manos la palabra herida, yace el dolor entre las bocanadas que dejaron de tener la certeza de saberse eternas.
Es esta parte de mi existencia la que extiende el universo a un segundo y en la tierra puedo asentir ante el deseo de la mentira para pensarte cerca.
Es fundamental saber que eres aún en alguna parte, me reconocerás que tu partida nunca fue en vano.

Necesario es vivirte cada día en la lejanía, aún y cuando el viento sigue debatiéndose entre mi terror particular y tu ausencia.

Calle Carranza
Te amo madre, algún día te encontraré, manda con tu buena estrella a Marla Fernanda.

martes, mayo 13, 2008

EL VIENTO O ANTES DEL FIN DEL MUNDO


No es propiamente fobia o miedo lo que le tengo al viento, al menos eso quiero creer. En mis recuerdos de infancia está albergado aquel atardecer en el que la noche llegó de manera temprana.
Me encontraba con un amigo –Beny- en el patio de casa, que se dividía de la suya por una barda de apenas un metro y medio de altura.
Como cada día después de clase, salíamos a la parte trasera del hogar para jugar, pero en aquella ocasión, nuestras intenciones se vieron frustradas por una enorme nube que comenzó a cubrir de manera repentina el firmamento.
En cuestión de minutos la ciudad quedó oscurecida y fuertes corrientes de aire hicieron elevarse todo lo que estaba a su paso.
Antes de que mi hermana me diera la orden de ingresar a la casa, observé junto a mi amigo, observamos cómo una nube inmensa mezcla entre negro y tonalidades blancas, brillantísimas y de fuego en los bordes, avanzaba de manera vertiginosa.
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Esta imagen tomada de la película Independence Day, es lo más cercano a lo que ví, believe it or not

Recuerdo que esa tarde, mi padre se encontraba en casa y eso vino a tranquilizarnos un poco a mí y a mis hermanos.
Mamá estaba en su trabajo, ese día le tocó cubrir el turno vespertino como recepcionista en un hotel en el que trabajó por no sé cuántos años.
Al ver que sus hijos se encontraban sumidos en la incertidumbre, mi padre optó por comunicarse vía telefónica con mi madre y saber si en la zona centro de la ciudad se tenía registro de algo similar o si era alguna tormenta de arena pasajera por el sector donde se ubicaba nuestro domicilio.
Mi madre respondió que todo se encontraba en calma, pero después relató que se comenzaba a oscurecer y sin más, se cortó la comunicación telefónica.
Los siguientes minutos parecieron eternos: Las ventanas parecían ceder ante las embestidas del aire, ese fantasma que llegaba con furia de ninguna parte, como queriéndose apoderar de nuestras almas.
Era sólo un niño pero el terror de alguna forma, logró prenderse de mis sentidos y después de que todo aconteció, no dejaba de observar el cielo, en busca de una respuesta que diera lógica a lo vivido.
Con el tiempo surgieron historias de lo que había acontecido. Algunos aseguraron a través del periódico local que se trataba de la presencia de varios objetos voladores no identificados, ya que al momento de dispersarse el fenómeno, se observaron varias luces extrañas.
Entre las versiones, había quienes, afectos a la fe, consideraron que se trataba del fin del mundo, incluso, se dice que en las cantinas, más de tres borrachines terminaron hincándose para rezar y pedir perdón al Creador.
Hay quienes llegaron a decir que mientras el meteoro acontecía, se vio pasar entre las calles un ente, al parecer del sexo femenino con el ay doloroso de La Llorona.
Por mi corta edad, la verdad quedó lejos de mi alcance, salvo los recuerdos compartidos con la familia, no tengo en mis manos aún una respuesta que satisfaga ese momento.
Hoy creo que independientemente a la locura que heredé desde aquel momento, que el viento se presenta como una prueba latente de que el tiempo avanza, que existe alguien más allá de nuestra visión humana que ordena y desordena las cosas.
Para curar un poco el malestar que me genera la presencia del aire, a veces pienso que es el mar, imagino que no existe el aire en este espacio y que son las olas como simples mensajeras de un mejor mañana.

viernes, mayo 02, 2008

Nueva evidencia alienígena



Zapatero a tus zapatos, que mister Maussan se dedique a buscar seres vivos extra terrestres en nuestro planeta, mientras tanto yo seguiré acumulando vida no humana dentro de mi jurisdicción.

Can jail
Hola, me llamo Júpiter.

jueves, mayo 01, 2008

Just sing you fucking... punk!


En su tiempo me parecía asquerosa, tan asquerosa que para evitar enloquecer... terminé por postearla ¡valiendo madres! Lo peor del caso es que es como si viera una pesadilla que tomó vida propia, ahora podemos observar que la moda no sólo en el vestir sino en el corte de cabellos que usaban estos chamacos ha regresado entre los adolescentes...

martes, abril 22, 2008

El estrecho espacio entre el llanto y la risa


payasos
Acudir a una fiesta de cumpleaños de un infante es una de las actividades más desesperantes y menos gustadas a la que he tenido que hacer frente y tragar como padre de familia.
Desde pequeño, este tipo de festejos me resultaban deleznables. Tal vez en un inicio no existía un motivo en específico, de hecho los recuerdos de aquellos días pudieran resultar gratos.
Sin embargo, ahondando en mis recuerdos para poder encontrar alguna respuesta, fue el propio desprecio que mi hijo tiene a esas celebraciones el que me hizo ver claramente la razón de mi aversión: Los animadores.
Ulises como buen niño de su edad –como yo mismo lo hacia-, gusta de asistir a las fiestas, empero, siempre que aparece un cabrón pintado y pasándose de lanza para hacerse el gracioso, termina o bien encabronadísimo o en el peor de los casos, hecho un mal de lágrimas.
De lo poco que recuerdo en las fiestas era el enfado que me provocaban los payasos. Afortunadamente no formo parte de esas listas oscuras en las que se cuentan a niños que fueron violentados por los clowns o si bien les fue, víctimas de tocamientos impúdicos, como incluso se han llegado a conocer algunos casos en la historia popular de cada ciudad de mediana proporción.
No, el caso es que este tipo de desencanto me viene hoy a la mente y se refuerza por que por lo menos en las últimas cuatro o cinco experiencias en reuniones infantiles, los mendigos animadores han estado de la patada.
Si bien a nadie nos enseñan a ser padres, el error de algunos amigos de mi edad y que también se enfrentan a la organización de fiestas para sus hijos por primera vez, ha cambiado un poco el panorama de la angustia por el humor negro, ese humor negro y delicioso que se disfruta en silencio y que con el tiempo se puede redactar.
Me viene a la mente el caso de una conocida que tratando de que la fiesta del primer año de su hijo saliera espectacular, contrató, en lugar de un payaso… ¡Un mimo!
Mi compañera de viaje y un servidor fuimos de la sorpresa a una verdadera competencia por aguantar la carcajada.
El mimo, del cual no recuerdo su nombre no dejaba de hacer estúpidos movimientos, mal ejecutados por cierto, en un afán de entretener a un publico cuya mayoría alcanzaba entre los uno y tres años de edad.
Era de obviarse que lejos de conseguir su objetivo, el ojete bicolor solamente terminó por convertir en un valle de lágrimas de los mocosos que ilusionados se habían acercado a donde se encontraba para ver su actuación.
Al final creo que terminó por convencerlos con un truco con globos, pero para ese momento yo ya manejaba el coche, ya que Ulises fue uno de los niños que sintiéndose agredido por el falso clown terminó pidiéndome la retirada a la cual accedí de inmediato.
Siendo sincero, uno sabe en el fondo de su ser que una vez que un hijo acude a la primer fiesta, por más temor que le causen, jamás despreciara una invitación.
Y ahí heme al yo que le cagan las celebraciones payasescas acudiendo de nueva cuenta a otro ritual de desesperanza.
En esta ocasión no podía negarme ya que se trataba de la primera fiesta de cumpleaños del hijo de un carnal que para su mala suerte, contrató a un par de malandrines que aseguraban harían las delicias de los chiquitines.
No sé por qué putas los payasos y animadores de cumpleaños infantiles se anuncian con este tipo de slogans “el rey de los enanitos” “el príncipe de la carcajada”, cagadas por el estilo que solo me exasperan y hacen que me predisponga a aborrecerlos aún más.
Pues bien, estos payasos, llamados Sifón y Tiliches, salieron a escena con un respetable cuyas edades oscilaban entre los 2 y 4 años.
Al encontrarse que su público era de mucho menor edad que la que esperaban, terminaron poniendo música y cantando play back y salvo un juego en el que la supuesta diversión fue hacer chistes machistas y misóginos, se retiraron derrotados del escenario ya que no lograron sacar una carcajada ni de chicos ni de grandes.
Eso sí, antes de desaparecer en la nada, el encargado del sonido les dijo a los papás el teléfono para contrataciones y pidió un fuerte aplauso para despedirlos, empero, se hizo el silencio.
Con el tiempo, mi hermano lobo reconoció que la elección de los payasos no fue de las mejores y terminó riéndose del fatal encuentro con esos hijos del dark side.
La más reciente ocasión que tuve un encuentro cercano con estos extraños seres, fue en la fiesta de una compañera de trabajo.
Nos encontrábamos en un salón de una hamburguesería Wendy´s donde ahora prefieren los padres de familia hacer las fiestas para no tener que vérselas con recoger el tiradero que dejan los chamacos.
Llegamos a la cita puntual y todo corría conforme a la normalidad, incluso podría decir que Ulises la estaba pasando bien, hasta que, con una hora de retraso, aparecieron dos tipos disfrazados de lo que emulaba ser un Woody y un Buzz Light Year, personajes de Toy Story.
Los trajes, eran lo más patético que alguien pudiera imaginarse. Confeccionados con terlenka y mascaras de luchador en las que ni siquiera los ojos, la nariz y boca cuadraban donde deberían ir y con una voz aguardentosa, los supuestos héroes de la película de animación arribaron para transportarnos a Ulises y a mí en un viaje por el sexto circulo del infierno.
Mi hijo, llorando en un principio, terminó por refugiarse en mis brazos. Yo desperado al inicio y después cagado de la risa por la mala indumentaria, fui contando los segundos por que la función terminara.
Buzz y Woody
No, Woody y Buzz no están copulando, no llegaron a algo tan bizarro, sólo fanfarroneaban

Entiendo que la función de este tipo de animadores es la de divertir, sin embargo, cuando la gracia no se da, ni los mejores arreglos pueden hacer a un payaso divertido. Eso lo ha entendido muy bien un hombre que se hace llamar “Pucheritos”.
Teniendo como base de operaciones el centro de la ciudad, Pucheritos se hace acompañar de un altavoz y se contrata en los locales comerciales del sector para promover las ofertas de las tiendas.
Así sin más, sin bromas, sin chistes ñoños, sin nadita de verbigracia, el payasito es más divertido porque al menos es sincero ante su fugaz auditorio y termina por ocultar en una carita feliz la desdicha de ganarse la vida aun en su propia desgracia.

Pucheritos
Pucheritos, en su mero mole con la marchanta

domingo, abril 06, 2008

Todavía estoy vivo, me recuerda el colectivo...

Apúntenle bien



El Instituto Chihuahuense de la Cultura Ediciones Eón y la Universidad Autónoma de Cd. Juárez presentan:

Mudas Las Garzas
de Selfa Chew

Breve memoria de la concentración de los japoneses mexicanos durante la Segunda Guerra Mundial

Presentadores:

Guadalupe De La Mora, Agustín García Delgado, Daniel Orizaga Doguim y la autora

el miércoles 16 de abril de 2008, a partir de las 19:00 horas en la Librería Universitaria de la UACJ Centro Cultural Paso Del Norte

La entrada es libre y de cincho hay un vinazo pal honorable gorrón.

mexijapans

Como no mandaron ni la portada del libro ni con qué ilustrar la invitación, aquí les dejo esta bella estampa México-Japonesa Folklórico-musical

miércoles, marzo 26, 2008

Terror al alcance de tus ojos


Abro el periódico vespertino con más vergüenza y tristeza que otros días. La muerte caminadora perpetua de nuestras calles, hoy se encuentra regordeta pero aún tiene apetito.
Tan sólo en lo que va del mes de marzo, se ha sentado a cenar en esta tierra en 103 ocasiones, en su mayoría, según un reporte de las autoridades investigadoras, el 80 por ciento de los casos atribuidos al crimen organizado.
La foto de la portada, es una cruda verdad a la que los pobladores de este terruño han tenido que, si no acostumbrarse, aprender a sobrevivir.
En la imagen se observa el cuerpo de un hombre a bordo de un vehículo, su rostro y cabeza están totalmente destrozados por las ráfagas de "cuerno de chivo", como se conoce comúnmente a los rifles de asalto AK-47, que son utilizados por el hampa.
Vergüenza y miedo resumidos en una imagen que continúa en las páginas interiores, sólo para encontrarme otra de las visiones que me son más preocupantes aún.
En el pictograma aparece un automóvil con decenas de impactos de bala y en el piso yace el cuerpo del que probablemente lo tripulaba.
El área se encuentra acordonada y dos hombres, presumiblemente de la policía investigadora levantan evidencias.
La mayor preocupación que me genera este tipo de acontecimientos no es tanto el crimen en sí, sino sus espectadores: Detrás de la línea colocada por las autoridades, centenas de curiosos observan en terrorífico espectáculo.
Siento escalofrío al observar a decenas de niños atentos a los movimientos policíacos, mientras que sus padres, o familiares adultos se hallan complacidos de tenerlos cerca e incluso algunos, no conformes con tenerlos presenciando tan aberrante escena, los cargan en hombros para que observen mejor.
Cuando trabajaba en las calles reportando este tipo de situaciones nunca logré comprender como es posible que los mismos ciudadanos que se quejan y ponen el grito en el cielo por la ola de crueldad que azota las calles, sean también de alguna forma los principales ocupantes en este apocalíptico circo romano.
La gente aprovecha este tipo de ejecuciones de narcotraficantes para acudir con su familia a curiosear. La tardanza en el levantamiento de los cuerpos, en ocasiones hasta más de un par de horas, acercan no sólo a los curiosos sino a vendedores ambulantes que tuvieron la fortuna de encontrarse un mercado nada despreciable.
Pueden verse entonces niños correteando en las inmediaciones, comiendo golosinas y refrescos, mientras los padres hacen chistes e incluso ponen a trabajar la memoria para recordar hechos de sangre similares.
No falta aquel que recuerda a algún amigo o pariente que cayó también víctima de haberse ligado al crimen organizado.
En estos espacios me toco escuchar a un hombre que se hacia acompañar de un pariente al que le decía con orgullo, como si no fuera suficiente el peso de ver la sangre derramada cerca de sus zapatos: "¡Mira! Tú que eres de fuera y ya te tocó ver un ejecutado, ya la hiciste”.
En la ciudad hay dolor, hay incertidumbre, pero también hay falta de arraigo, de respeto a las calles, de amor a los hijos.
Para detener este oleaje de odio no sólo basta la intervención de las autoridades en todos sus niveles, hace falta valor para entender que debemos regresar al punto de origen del conflicto, a limpiar la casa a desprendernos de la locura que tanto nos ha apasionado y aprisionado en los callejones del deseo y la indolencia.
Está no es una puta más lección de moralina, es encabronamiento puro, no chinguen padres, alejen a sus hijos del freak show.
Hay algo de nosotros que estamos perdiendo. Tenemos que encontrarnos una vez más.

Por respeto a las familias de las víctimas y a la ciudad misma, este post no incluye ninguna imagen.

martes, marzo 11, 2008